Se fueron y no regresaran los sesenta y dos millones de la famosa Cuenta Reto del Milenio. En una economía con una escala tan reducida como la nuestra, en un presupuesto nacional que es en su mayor parte subvencionado por las diferentes formas de eso que se llama la cooperación internacional la pérdida súbita de sesenta y dos millones, obviamente no es despreciable, pretender lo contrario es mentir.

 Hay una invariable e inalterable posición de principios. Nunca hemos, nunca vamos, ni nunca estaremos de acuerdo en las pretensiones de convertir la cooperación económica en un arma política. Repudiamos, rechazamos, condenamos, reprobamos todas aquellas mezquinas actitudes que quieren hacer de la cooperación un arma para conseguir ganancias políticas. Eso no debe ser aceptado, eso  debe ser repudiado, eso debe ser rechazado.

 En el caso de la cuenta retro del milenio hay un hecho bochornoso, denigrante para la dignidad de nosotros los nicaragüenses. Resulta que son más beligerantes los gringos en la defensa  de los derechos políticos de los nicaragüenses que los nicaragüenses mismos. Porque los gringos están sancionando al gobierno de Nicaragua por las operaciones fraudulentas de las ultimas elecciones municipales. Porque no hay duda del carácter fraudulento de las elecciones municipales. Han pasado siete meses y aún no sabemos que pasó con nuestros votos. Pero, ¿a quién le corresponde reclamar al  gobierno de Nicaragua la restitución  de nuestros derechos? A los nicaragüenses mismos, es a nosotros que nos corresponde. Y si nosotros no somos capaces de defender nuestros derechos, mal haríamos con que fuesen otros quienes defiendan los nuestros, y eso también debe ser repudiado, rechazado.

 El gobierno de Nicaragua pudo haber tomado (independientemente de esta posición de principios)  algunas acciones políticas que hubiesen evitado que esa plata se perdiera. Por ejemplo, en el mundo moderno de hoy no hay manera de cómo evitar que la gente extranjera observe los procesos electorales, o que los nacionales lo observen. Antes había elecciones en una parte del mundo y nadie se daba cuenta, ahora no, ahora están votando en Madagascar y uno puede estar viendo en el momento mismo en que un ciudadano está depositando su voto. Es parte de las nuevas realidades.

El gobierno pudo haber ofrecido mejores condiciones para la observación nacional e internacional, independientemente del conflicto y de las pretensiones de los gringos con ese asunto de la cuenta retro del milenio, porque es un problema nacional. El gobierno no puede decirnos a los votantes nicaragüenses que vamos a ir en las próximas elecciones en las mismas condiciones en las que fuimos a las elecciones municipales, no es posible, no es aceptable. Y eso nada tiene que ver con la cuenta retro del milenio, tiene que ver con un problema político que tenemos los nicaragüenses.

El gobierno pudo haber dicho que fue una torpeza, un error, un delito político haberle suprimido al MRS y al Partido Conservador su participación en el proceso electoral. Fue una decisión arbitraria, fue un acto de violación a los derechos políticos de una parte de los votantes nicaragüenses. Y pudo haber dicho que restituirían ese error, que restituirían de sus derechos al Partido Conservador y al MRS. El gobierno pudo haber dicho que los ciudadanos tienen razón de tener duda que con este consejo supremo electoral se puedan hacer elecciones libres y transparentes en Nicaragua. El gobierno pudo proponer a las fuerzas políticas nombrar a nuevas autoridades q inspire verdadera confianza a la mayoría del pueblo. El gobierno pudo haberlo hecho si ha querido INDEPENDIENTEMENTE del conflicto con la cuenta reto del milenio. Porque estos problemas no son de la cuenta reto del milenio, son problemas de la agenda nicaragüense. El gobierno pudo haber dicho que era necesario volver a restituir aquella cuestión de que los ciudadanos pueden perfectamente por libre decisión lanzar sus propias candidaturas sin necesidad de estar representados por un partido. Posibilidad política que fue excluida por decisión unilateral de los políticos nicaragüenses: la circunscripción popular. El gobierno pudo haber dicho vamos a discutir con las fuerzas políticas con la sociedad civil normas y procedimientos que garanticen un conteo transparente, no una situación tan irregular y absurda como que hasta el día de hoy no tenemos el cien por ciento de los resultados electorales.

En fin, tantas cosas que se pudieron haber hecho para evitar eso sin tener que meterse con los gringos con este asunto de la cuenta reto del milenio.

Desde la Izquierda